Archivos mensuales: Noviembre 2010

Mentoring versus Coaching: nuestra visión acerca de un proceso de acompañamiento efectivo (2)

En nuestro último post, planteamos las diferencias y matices que, a nuestro juicio, pueden establecerse entre un proceso de mentoring y uno de coaching.

En el de hoy, nos gustaría “retar” al lector a proponer un tipo u otro de proceso tomando como base las circunstancias y el perfil de alguien que demanda un servicio de este tipo.

Cabe aclarar que, tanto las circunstancias como el perfil que plantearemos a continuación, son de nuestra creación, aunque están inspirados en situaciones en las que cualquier experto puede haberse encontrado.

La situación que planteamos es la siguiente:

  • Un agente comercial independiente de cierto nivel, recibe la oferta, por parte de una de sus representadas, con base en el extranjero, de colaborar en el proceso de creación de la filial española.
  • La magnitud del reto y la envergadura de la oportunidad le seducen y, por tanto, se compromete a ello. Sin embargo, tiene serias preocupaciones respecto de “lo que se le viene encima”: al fin y al cabo, ha trabajado con muy buenos resultados con una infraestructura muy limitada, y la oportunidad que se le plantea requiere que se convierta en un auténtico directivo.
  • Inicialmente, la persona en cuestión no nos plantea el trabajo como un proceso de acompañamiento personal, sino que nos realiza un encargo circunscrito a una serie de tareas concretas. Sin embargo, una vez realizadas parte de de esas tareas, toma conciencia de que puede precisar un apoyo más personalizado

Aportamos a continuación algunos apuntes respecto de la personalidad y circunstancias que rodean a la persona candidata a realizar el proceso de acompañamiento:

  • Persona sumamente inteligente, lo que redunda en una agilidad extrema para resolver problemas. Sin embargo, como consecuencia de ello tiende también a la impaciencia y la falta de reflexión
  • Persona acostumbrada a dirigir (que no liderar) un equipo de 2-3 personas, a las que nunca ha dado “voz ni voto”
  • Persona acostumbrada a trabajar de forma absolutamente independiente
  • Elevada orientación al cliente
  • Elevada capacidad para “visualizar” estrategias, acompañada de baja capacidad para traducirlas en planes de actividades concretos
  • Atravesando un momento personal difícil, pero con escasa conciencia de ello

Desde el punto de vista del negocio que debe abordar, se le han puesto los siguientes objetivos para los próximos seis meses:

  • Diseñar, solicitar aprobación e implantar el plan de negocio para los próximos 5 años
  • Diseñar e implantar el modelo organizativo que soportará el plan de negocio de referencia
  • Crear las infraestructuras, tanto a nivel logístico y de espacios como de personas, para implantar el plan de negocio de referencia

Como punto de partida para generar el correspondiente debate, nos parece suficiente información.

Planteamos de nuevo el tema de debate ¿Qué tipo de proceso de acompañamiento ofreceríais a una persona con esas características y circunstancias?¿Por qué?

Esperamos que surja un debate interesante y fructífero para todos los participantes