El mes de #Agosto siempre ha sido un poco raro para mí. Desde que tengo memoria, casi cada año ha habido una sucesión de incidentes más o menos importantes que me han dificultado la vida durante las supuestas vacaciones: caídas tontas que han degenerado en esguinces menos tontos, accidentes que me han dejado sin vehículo, accidentes de los niños primero y los chicos después, pequeñas enfermedades que hacen que estés molesta, y un largo etcétera.

 

He leído en más de una ocasión que las semanas previas al cumpleaños de uno es como si los astros nos sometiesen a pequeñas pruebas para preparar un proceso de renovación que empieza con el cambio de edad. Puede que sea cierto o puede que no.

El caso es que es habitual que yo me sienta muy rara durante las vacaciones. Para empezar me cuesta mucho desconectarme de las presiones del día a día, así que la primera semana voy como un animal enjaulado intentando olvidarme de las ocupaciones y hacer hueco al estado de relajación, en el que siempre ,e cuesta mucho entrar. A todo esto hay que añadir que en los últimos años soporto muy mal el calor, así que sólo consigo sentirme bien cuando estoy en remojo. Por suerte, esa es una baza que nunca me falta.

 

Una de mis anclas durante el verano es la lectura. Es fácil que llegue a leer hasta diez libros durante las vacaciones. La lectura tiene mi cerebro, que no se puede estar ocioso, en una permanente y agradable actividad.

Otra de las cuestiones es lo de encontrarse uno consigo mismo. Es ese un ejercicio harto difícil, que la sociedad y el sistema además dificultan todo lo que pueden: ya les va bien que estemos permanente angustiados con cosas que no nos permiten pensar en lo importante. Una servidora pasa de querer pasar un rato consigo misma a buscar alternativas que se lo impidan continuamente. A veces, creo que no sé ni quién soy. O que he permitido, consciente o inconscientemente, que las circunstancias me conviertan en alguien que no sé si es quién quería ser o no. Trato de pensar en ello, de decidir si soy y actúo así porque quiero o porque no sé hacerlo otro modo. Y me distraigo con el vuelo de una mosca…estoy empezando a pensar que debería practicar un poco de meditación.  Hablaremos otro día de esto, pero es que estos temas me producen un rechazo muy fuerte debido a circunstancias del pasado que me llevaron a vivirlo más como una agresión que como un beneficio. Tal vez sea hora de pasar página.

 

Todo esto para contarte que desde que empezó Agosto, me he sentido triste, agobiada, agotada, enferma, para al final, cuando ya casi tengo que volver a enfrentarme a la realidad, encontrar una paz que necesitaba mucho.


Virginia

Virginia es consultora. Con más de 20 años de experiencia profesional, se ha especializado en la ejecución de proyectos de consultoría, obteniendo resultados muy satisfactorios para los clientes en diversas situaciones de toma de decisiones durante períodos de cambios organizativos Entre su experiencia se encuentra haber sido Manager Consultant en Capgemini y Socio consultor para la división de consultoría del Grupo Brain. Virginia es licenciada en psicología por la Universidad de Barcelona y executive MBA por la Universidad de Barcelona virtual, Fundacio Les Heures. Es, además, miembro de AEDIPE (Asociación Española de Directores de Personal) y del Club Internacional del Coaching. Virginia En 2005, fundó Talent & Value, su propia "boutique" de consultoría. Manteniendo su línea emprendedora, actualmente se encuentra inmersa también en otros proyectos empresariales relacionados con el ocio y las redes sociales.